Por Natalia Alabel
Me mudé hace poco. Revolviendo cajas encontré una fotografía que nos sacamos en mi casa. Estábamos cambiándonos para ir a bailar a un boliche de zona Oeste, Maybe.
Me impresionó mi vestuario. Llevaba una remera fucsia ajustada, minifalda de chiffon negra, tacos altos. Un proyecto de fémina elegante, pero que no pasaba de un borrador de prostituta. Mis amigas no se veían mucho mejor, usando esos push-up con bretel de silicona transparente. En esa década, la moda era tajante: una podía ser neo hippie en casa, pero para ir a bailar, el código era otro.
Carla transaba a más no poder, con cualquiera. Se ufanaba de sus anécdotas con chicos que se peleaban por ella, si bien aún era virgen. Yo ya había tenido mi primer beso –una desilusión- y admiraba a mi amiga.
Llegamos al boliche en remise; hoy no volvería a hacer esa cola insufrible para entrar. El frío nos erizaba la piel de las piernas y brazos –y en el caso de Carla, de la espalda también. Vestía una remera de espalda descubierta, era sólo un rectángulo de modal cubriendo el pecho, y unas tiras que cruzaban la espalda.
Una vez adentro, bailamos cumbia en grupo. La cumbia no me gustaba, de ninguna manera. Yo era del palo del rock; no me gustaba el pop, los cantantes melódicos, ni el cuarteto. En esa década, la música era tajante: una podía gritar al mundo que había descubierto a La Renga y a Pink Floyd, pero para transar con un pibe en un boliche, había que bailar otra cosa.
A Carla siempre la sacaban antes que a nosotras. Su pelo rojo furioso era un imán. Pero esa noche, me sacaron a mí primero. El chico no era demasiado feo, ni estaba demasiado alcoholizado. De hecho, los ojos verdes eran bastante lindos; pero yo estaba dudosa.
Carla me empujó suavemente hacia él, riéndose cómplice. Normalmente el cuarteto venía mucho más tarde, pero esa noche el DJ cambió de opinión. Ro-ro-rodrigo irrumpió en la pista y el chico ensayó unos pasos conmigo. Éramos un desastre, así que la excusa del baile no duró mucho tiempo.
Me consta que él no abrió los ojos mientras me besaba.
Al año siguiente, Carla me regaló una remera como la que ella había usado aquella noche. Me quedaba mal y me incomodaba; me sentía francamente ridícula. Así que fui tajante: guardé la remera en un cajón y me pasé el resto de la década vistiendo como quería, escuchando la música que quería, y besando a los que quería de verdad.
Hace 8 horas




25 comentarios:
Bien hecho. Todos hicimos cosas de las que nos arrepentimos cuando adolescentes. Muy buen post, Natalia.
Maybe!!! qué épocas!
Haber estado parada en la cola en medio de colectora en pleno invierno formaba el carácter. Encima ibamos casi en pelotas y cuando nuestras madres nos decían que estábamos desabrigadas y poníamos el grito en el cielo diciendo: PERO SI LLEVO LA CAMPERA DE JEANN!!!!!
No abrigaba una mierda pero "corta el viento". Que caraduras.
Yo tambien usaba ese tipo de remeras jajjaa. Muy buen item noventoso.
Qué bárbaro, bueno, yo el otro día encontré mi vestuario adolescente para salir, y no lo podía creer que saliera con esas cosas!
En pleno invierno saliamos con unas super extra mini miniss! Y lo peor, no teniamos frío!
Íbamos tan alegres porque íbamos a rumbear que nos olvidabamos de todo y todos!
Abraxo!
Pena de muerte para el asesino del buen gusto que inventó los corpiños con breteles de silicona.
Me encantó tu relato! besos
Ja ja ja! Seee, las remeritas s/espalda marcaron una época. Yo tampoco las usaba igual, pero sí q salía a bailar en pleno invierno de taco aguja y minifalda. Mon dieu! Al día de hoy no lo haría ni en pedo...
JA! Muy bueno Natalia!
Que miedo generan esas proyecciones olvidadas de quienes eramos. Nunca voy a entender por ejemplo la epoca de los jopos exagerados, o los vestidos bobos. Veo esas fotos y no se si reirme a carcajadas o llorar. Mejor reirse, que al fin y al cabo, en ese entonces creiamos que estabamos divinas!
Felicitaciones por la nueva columna!
En Mirage, el que no bailaba cumbia era o loco o suicida.
Lástima que no nos encontramos pa bailar. En el cuarteto (modestia aparte) la descoso. Será por eso que me aceptaron acá en el big bang del cuarteto nacional...
Graciasadios que soy cordobés y nunca tuve que elegir entre ser de un palo o ser del otro. En el boliche me sentía tan cómodo con Divididos que con la Mona o Tru la lá.
Yo descubrí a tiempo lugares con mi onda, con musica acorde y con MUJERES que tambien compartían mis gustos. Las charlas eran largas, no era palo y a la bolsa, pero recuerdo muchas de esas charlas con un blanco frapé o un tinto natural si era invierno.
Igual, el pantalón nevado de los 90's ya hace tiempo que desapareción de la coleccion del trapos de mi perro.
Saludos!
Yo desmiento a Acerbus, que no hable por mí, yo no he hecho cosas de als que me arrepentí luego, porque no me gustó ir aboliches por lo que no fui de adolescente, lo mío era los bares y la cerveza con amigos :P
Aaayy qué emoción estar a cargo del kiosco!! Paso a contestar.
Acerbus: muchas gracias. No sé si es arrepentimiento, es más bien una reflexión...
Lin: era la típica!! cómo la camperita de jean que no abrigaba un-ca-ra-jo.
Mine: sí, la idea era recordar la ropa de la década, me alegro que se haya notado eso!
Bel!¡!: yo sí tenía frío! no me la bancaba muy bien. Pero a Carla no le importaba nada, era admirable.
Dire: el cumplimiento de la condena debería ser ahorcarlo con esos mismos breteles, no?
Gala: yo tampoco lo haría, aunque en pedo...no lo puedo jurar...
IML, obvio, yo me creía una diosa...pero cuando vi la foto, aprox 10 años después, vi a una especie de aprendiz de puta. La verdad que lleva tiempo aprender a ser mujer.
Gato: estoy segura de que bailás re bien, seguro que con tu mujer que es cordobesa la rompen en el cuarteto no?
Tampax: ahora sí puedo decir qué me gusta y qué no, pero a esa edad no sabía nada.
LGS: por supuesto luego fui encontrando los espacios donde me siento cómoda, por suerte!
Tomás: siempre hay tiempo para hacer cosas de las que arrepentirse después, ja
jajaja me acordé de "La Praia" de Maybe, un patio con arena sucia que pretendía ser una paradisíaca playa dentro del boliche jajaja
mañana me termino de poner al dia con el blog y vuelvo a comentarte
BESOS
posteá la foto!!! dale!! jaja
De veras, está bien expulsar esas cosas, guardan algo romántico en su interior.
vitalistayoptimista
Buena decisión la tuya... es el camino que muchos debieron haber seguido en los noventa, también. Y enhorabuena para los que lo hicieron...
Jejeje, igual, te imagino con la tenida oficial de las fiestas noventeras, jeje. Fue una divertida época.
Cuidate mucho, te sigo leyendo ;)
Ya lo dije en otro post: haber cambiado los sábados fríos, haciendo cola en boliches, en tacos y minifalda por mis topper negras, jeans y La Renga en Stadium...no tuvo precio!
Lin: había olvidado la "playa" esa, por Dios, era patética. Aunque el boliche en sí era grande, no recuerdo haber estado recontraapretada como en otros.
Opinóloga, lea nomás, sientáse como en casa. Ah, cierto que no es mi casa...pero bueh, pase igual.
Like a Virgin: ESA FOTO JAMÁS VERÁ LA LUZ!!
Borja: es cierto que tiene algo romántico. De hecho llegué a pensar que era demasiado rosa para este blog, pero Eric le dio el visto bueno.
Franco: me hiciste acordar a las fiestas de quince, todo un tema! gracias pos pasar, siga leyendo nomás.
Analía: de todas maneras no me arrepiento de haber conocido ese mundo. Así pude comparar después.
Es tremendo cómo uno anduvo por los 90 buscando en algún lado su propio estilo, y mientras tenía que ir adaptándose al estilo de los demás para no quedar agreta.
Reconozco que me he sentido un bicho raro mucho tiempo.
Hasta que por fin, pude confirmar que en verdad lo era. je.
Es horrible esa época en la que uno trata de encajar en muchos lugares y a la vez no traicionarse a sí mismo. La de veces que me he puesto ropa que odiaba sólo para no ser excluído, es incontable. Por suerte hoy me visto como quiero y me siento cómodo salvo contadas ocasiones.
en esa época... me vestía, me portaba y bailaba como fuera necesario con tal de atracarme algo... no era nada facil...
El chiffon!!!...las cosas que hemos usado!!!
Muy tierna historia!
Na: (soy Ana) imagino que debo estar en esa foto , que terrible! pero luego de años de pasar frio y hasta enfermarme aprendí que me importaba un carajo parecer una monja con mi campera verde de dos talles mas grande, total lo que yo mas disfrutaba era bailar y pasarla bien con "las chicas", y nada mas. Bravo por la autosuperación!
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