jueves 23 de abril de 2009

Noche en Berlín

Clara era especial. Lo percibí en el momento en que la conocí. Le daban lo mismo la posibilidad de lluvia, la velocidad del tránsito a la vuelta o la casualidad de que nos hubiéramos cruzado en ese museo de Berlín. Le interesaban, en cambio, el color de los paraguas (“hay muchos paraguas rojos, ¿lo notaste?”), la entidad de la nieve (“existe para diluirse, nada más”) o el origen del oso en el escudo de la ciudad, por nombrar sólo tres de los temas que fueron surgiendo en la conversación. Era como si conociera algún secreto, un enigma, algo que le hacía ver las cosas de otra manera.

-Así que vos estabas en el cumpleaños de Daniela –comenté.

Ahora la recordaba bien. Tomaba Fernet sentada sobre una banqueta junto a la barra de la cocina. “Es rara”, me había dicho Hernán. Mi respuesta fue inmediata: “Presentámela”. Pero al rato ya no estaba sola. Un amigo de Daniela se acercó a hablarle y más tarde la perdí de vista. Una semana atrás, dijo, había viajado a Londres con Daniela y Hernán.

-Por el momento, al menos, se quedan allá.

Cenamos en un restaurant italiano cerca del hostel.

-¿Ustedes se conocían de Buenos Aires? –preguntó Marcos.

-Sí –dije.

Clara dijo que no.

-Nadie se conoce, en realidad.

-¿Estás fumada? –pregunté.

Ella se rió.

Me contó de su familia, le conté de la mía. Después me habló de un tío escultor, de un amor de verano, de un pasado bucólico en una casa de campo donde había un jarrón pintado a mano –decían sus parientes– por Dalí. Pensé que era extraño que me hubiera pasado desapercibida antes. Cada vez que decía algo, llamaba la atención. Pero no de una manera intencional, sino como si estuviera un poco al margen de todo. Sólo en algunos momentos, y no estoy seguro de que lo haya notado alguien más que yo. Mejor dicho: no quería que nadie más lo notara.

Después de la cena, salimos a la noche de Berlín. Alguien había escuchado de una fiesta universitaria en alguna parte. Llegamos a las doce. A juzgar por el estado de la concurrencia, la fiesta había empezado un buen rato atrás. Nuestros compañeros se mezclaron entre la gente. En la barra vendían cerveza. Pensé con nostalgia en un Fernet.

-¿Querés tomar algo? –pregunté.

Ella sacudió la cabeza.

-No hay Fernet –dijo.

Nos sentamos en un banco al costado. Por los parlantes sonaba Green Day.

-Hernán me habló de vos –dijo.

-¿Qué te contó?

Primero arrugó la nariz. Después soltó una carcajada, agarrándome del brazo.

-Nos quería presentar –dijo al final.

23 comentarios:

Eric dijo...

Tendría que haber imaginado esa respuesta desde el comienzo...

Angie dijo...

y,si a las 12 hacia rato ya que habia comenzado la joda alemana, llegaron para el final casi, de eso nunca me pude acostumbrar.
que lindo enamoramiento, sacarte a vero de la cabeza, clara me cae bastante mejor que vero, igual, todas medio rayadas vos eh?

Lic_jasper dijo...

una peor que la otra...
XP

Y coincido, deberias haberte percatado que las intenciones de hernan eran justamente esas...

Ava Gardner dijo...

Clara me cae bien...
La gente que le presta atención a detalles tan banales como el color de los paraguas me cae bien.

Encima, si no hay Fernet no toma otra cosa.
No sé si llegaría a ese extremo, pero la gente que toma Fernet - en su mayoría - es copada.

Eric dijo...

Angie: "Joda alemana" parece un contrasentido, pero no, a veces se pone bueno... con respecto a las rayadas, no puedo opinar. Supongo que la otra parte también tenía algo que decir.

Lic. Jasper: Tal cual, era obvio. Ahora, lo que me dejó un poco preocupado fue ese gesto de arrugar la nariz.

Eric dijo...

Ava: Creo que lo que me enamoró fue el gesto del Fernet. Todo lo demás fue menos importante. Lo tenía que decir.

Cris dijo...

Bueno te enamoró... me gusta Clara, su nombre suena a paz.
Beso

Paula (Bera) dijo...

Eric, podrías soltar un poquito más, eh?
Fernet con coca, me diste antojo.
Coincido con las chicas, me cae mejor Clara.
Las personas "raras" son especiales. Ven más que muchos, son más espirituales. Quizás poeque están en los detalles que al resto se le pasa.
Espero no equivocarme, porque ya no se para dónde puede dispararse tu relato.
Así que era cierto que la joda en Alemania, al menos en horarios, difería totalmente con las nuestras. Me lo comentaron y me pareció extraño, supongo por la mala costumbre que tenemos acá de arrancar bien tarde.

Ahhh, no se me pasó inadvertido el roce de su mano en tu brazo, cuando dijo que tu amigo (capo Hernán) los quería presentar.
Bueno, me voy tranquila, esperando la próxima entrega, y felicitándote por ésta. Excelente como siempre!!
Un beso gigante!!

Figo dijo...

era tan pero tan pero tan obvio...

amigos son los amigos y la re put...

alemanes amargos...el fernet es universal...con razon son tan aburridos

Diega dijo...

guarda que se pone meloso y ahi sonamos, eh?

Tomás Münzer dijo...

Esa, lo importante a rescatar es que Hernán no es ningún fayuto, cumplió, y seguro siempre cumple, aunque no siempre te des cuenta.

Ezequiel R. dijo...

Me gusta Clara, no sé por qué me hizo acordar a unas pocas chicas copadas que conocí en mis períodos de soltería, como en el actual. Me dio la impresión que es del tipo ideal para conocer cuando uno está solo. Hay que ver como sigue la historia, como siempre.

Andreievna dijo...

qué lindo es estar loco!!!

Minerva dijo...

Me encanta todo lo que me suena a destino

Anónimo dijo...

Me suena a un personaje de Isabel Allende.
Del mismo nombre, y parecida personalidad

Muy buena toda la historia Eric, gracias

Lord Khyron dijo...

como me hubiera gustado conocerte en esa época Eric!!! yo podía viajar y no encontraba a alguien que me haga la gamba para ir a Berlin!!

LGS dijo...

Me da la sensacion o hay gente a la que le encanta reunir personas y ver como la bomba explota?
Tuviste nostalgia por el fernet?

Saludos!

Lucho dijo...

Pedir un fernet en Berlín...

Con la cantidad de cervezas que hay!

Natalia Alabel dijo...

Me gusta Clara. Es rara de una manera linda.

Lin dijo...

Una vez conocí a una persona asi, exactamente así. Me pasaban las mismas cosas, vos pensás en el fernet y ella lo dice.
Nunca jamás pude describirlo en palabras por lo raro que era, pero es exactamente como lo recuerdo.
Clara es una de esas personas que definitivamente está al margen de las cosas.

bel! dijo...

Vengo del blog de Figo donde está amenazando al universo para que las cosas se le den y a vos te favorece, sin amenaza de por medio, en el presente pasado!
Jajaja


Abraxo!

Eric dijo...

Cris: Tal cual, a mí también. Es un nombre pacífico. Casi cristalino, no?

Paula: Es que vamos despacito porque, como bien decía Hernán (y repitió Clara al menos una vez) soy lento, o era lento, ya ni sé.
Qué bueno que notaste lo de ese roce.
Yo todavía me lo acuerdo.

Figo: Que los alemanes no tengan Fernet, habla a las claras de su sentido del humor. Mucha cerveza, pero ningún ferné.

Diega: Meloso yo? Nah...

Tomás: Vamos carajo!! Así era. Tenía sus cosas, pero siempre cumplía (y dignificaba).

Ezequiel, hermano: Yo pensé exactamente lo mismo cuando la conocí.

Andreievna: Tal cual!!

Minerva: Visto desde el presente, siempre parece que estábamos predestinados, no?

Anónimo: Gracias a vos. Sinceramente, nunca leí a Isabel Allende. Siempre le tuve cierta aprensión, pero ahora me diste curiosidad.

Lord Khyron: Qué pena que hayamos llegado tarde. Yo siempre quise ir a Woodstock y nunca conocí a nadie que quisiera ir :)

LGS: Yo me pregunta lo mismo. Será que es lindo ver la bomba explotar?

Lucho: jajaj uno siempre quiere lo que no tiene!

Natalia: Sí, a mí siempre me atrajeron las raras...

Lin: Y no pasa también que cuando las conocés, parece que las conocés desde siempre?

Bel: Ja! El problema es que cuando me favorecían, yo no me daba ni cuenta...

Lin dijo...

Exacto! tuvimos que empezar una de esas charlas de compromiso que no estan destinadas a durar más de 5 min se terminó transformando en una charla de horas ininterrumpidas.