Antes de que le agarrase el Parkinson, yo quería ser como Michael J. Fox.
En la serie “Lazos familiares” era el hijo ejemplar de una familia radiante. Tenía novia, amigos, bienestar económico y un futuro envidiable. En “Muchacho lobo” jugaba al básquet y se transformaba en hombre lobo, pero era buen tipo y la gente a la larga lo aceptaba con sus defectos y virtudes. Encima, se levantaba a la chica que más le gustaba. Y en “Volver al futuro” viajaba al pasado, enamoraba a la madre, trataba al padre como a un nabo y torcía el rumbo de su historia familiar. Casi al mismo tiempo hizo “El secreto de mi éxito”, donde se encamaba con la mujer de su jefe –que para colmo era su tío– y eso le permitía ascender en la empresa y transformarse en un yuppie exitoso. Siempre le iba bien en todo. A mí, cuando me iba bien en algo, nadie me creía. Yo mismo pensaba que era una especie de error o malentendido que iba a quedar pronto al descubierto.
-Boludos, les juro que es verdad –dije.
Hernán y Diego se miraron entre sí. Lucas, que estaba en brazos de Diego, cesó inesperadamente el llanto, como si hasta él fuera un escéptico.
-Fuiste de ganador –dijo Hernán–. Por eso te salió bien.
La iniciativa no había sido el producto de ningún razonamiento. Salió sola, pero me dejó la sensación de que había descubierto una clave. Para que las cosas salieran bien, había que mentir un poco. No mucho, para que no se note. Darles un toque de maquillaje. Me acordé de algo que habían sugerido una vez por televisión, acerca de cómo redactar un currículum vitae. Si uno había sido cadete, en lugar de utilizar ese término, convenía poner: “encargado de tareas administrativas varias”. Lo importante, ante todo, era dejar la sensación de que uno no era un buscavidas, como tantos otros de la clase media, como casi todos los que andaban por los mismos lugares que yo, sino alguien especial, tocado por la gracia o por la suerte, como Michael J. Fox.
-¿Y ahora qué hago? –pregunté.
Habían pasado cinco días desde que le di mi libro a Aldana y no tenía noticias de ella hasta entonces.
-Indiferencia –dijo Hernán–. Si no, quedás como un pajero. Cuando te llame hacé de cuenta que ni te acordás quién es.
-Es verdad... –asintió Diego con cautela.
-Eso las vuelve locas.
Yo me quedé pensando. Hernán me apoyó la mano en el hombro.
-Ánimo, salame –dijo–. Vas bien. A esta le tengo fe.
Volví a casa con el ánimo abatido, aunque no sabía ni por qué. Esa noche me quedé pensando en Aldana hasta tarde, mientras escuchaba un compilado de temas tristes de Pearl Jam. Como había hablado poco con ella, completaba el resto con la imaginación: Aldana yendo al jardín de infantes, Aldana con sus amigas, Aldana leyendo un libro, opinando de política, literatura o programas de televisión. Después me levanté de la cama y escribí un poema de amor. Al día siguiente se lo llevé a José, mi profesor de taller literario. Eran dos estrofas breves, pero tardó más de diez minutos en leerlo. Como siempre, yo temblaba.
-Lo único rescatable es esto –dijo señalando un verso: “Mi corazón de miedo frío”.
-Gracias –dije y suspiré con alivio.
-...pero ya lo escribió Neruda antes.
Me había olvidado. Él mismo me había leído el poema de Neruda, en voz alta y con entonación solemne, la semana anterior.
Pasaron dos días más. Aldana seguía sin llamar. A la salida me detuve en la mesa de un vendedor de libros usados. Era un hippie de edad indeterminable, que fumaba en pipa y compraba y vendía ediciones viejas de los clásicos. Mientras revolvía en la mesa, un pensamiento oscuro se me cruzó por la cabeza.
“No puede ser”, pensé.
Pero ahí estaba. Lo encontré dos minutos después. Era un ejemplar de “La educación sentimental” de Flaubert, con mi número de teléfono anotado en la página de adelante.
Hace 8 horas




25 comentarios:
Mañana, la continuación de esta apasionada y desgarradora historia de amor.
Sin comentarios....
No puedo con mi genio!!!
Otra loca!!!
O ahora va a venir con el cuento de que se lo robaron???
Me dan ganas de estrangularla.
Pobre Eric!!!! la vez que habias ido de ganador! me parte el alma.
esta no era narcotraficante, pero era una caradura!!!!! eso no se hace!!!! los libros se devuelven!!!!
que cosa. que mala onda.
bueno eric, algunos, nacimos para perder siempre, hay que aceptarlo.
Paula: No... Aldana era buena, no era loca. Pasaron los años y no puedo pensar mal de ella....
Angie: No!! Caradura jamás!! Ella tenía sus motivos, no la juzgo. Y sí... algunos nacen genios, otros nacen lindos o grandes... nosotros nacimos perdiendo, qué se le va a hacer!
más vale que tenga una buena excusa...
Me compraste con la descripción de Michael Fox... claro, él era como LO MÁS (porque además de ser ganador, era buen pibe).
Volviendo a Aldana, se viene un castañazo si no me convence la excusa que te haya puesto.
no pero que garron, para que lo llames historia de amor significa que esta muchacha tenia una muy buena razon para hacerlo asi que esto no termina...
igual...es como que un famoso vea que se vende una foto con su autografo a $2,50...es bajoneante...
jajajajajajaja
groso!!!
esa mujer se parece a mi
Y esta es la historia de la 1ra y última vez que Eric fue al frente con una mina =P
Jajaja, qué hdp, qué garrón, y ahí se te apareció la imagen de Aldana que te sacaba el corazón y te decía "ya no necesitarás esto", y lo pateaba, adiós autoestima, adiós confianza, adiós sentimientos... :P
A esperar mañana el por qué de ese libro con tu número ahí...
jajjaja me rio porque es terrible la casualidad de encontrarte el libro ahi!!
Dios miooo..
La puta madre! me salió putear en voz alta, ja! Terrible... como va a hacer eso? O se lo robaron los hippies al libro?
En una, creo que Dr. Hollywood, a MIchael Fox le regalan un chancho y lo lleva de mascota. Y no ensucia nada. Hasta esa le salió bien.
Saludos
Ava: Tal cual, Michael Fox era lo más de lo más. Es cierto, surgió en los ochenta. Pero durante todos los noventa quise ser como él (y no hubo caso).
Y Aldana... era buena, yo la quiero todavía...
Figo: Claro, la historia no termina y ella tenía una razón que yo respeto.
Me causó mucha gracia lo del autógrafo. Sí, fue así tal cual...
Blmp: jajaj No me digas esooooo!!!
Minerva: La primera, sin dudas. La última? Casi que también...
Münzer: Me mató esa imagen!!! Quisiera haberla usadooo!!! Lo único que no hubiera agregado es "adiós autoestima", porque nunca la hubo en realidad.
C. and N.: Terrible y terriblemente dolorosaaaa
LGS: Qué grande!!! "Doc Hollywood"!!! Me había olvidado totalmente de esa joya del cine. Claro que sí, el chochán era de lo más limpito que vi en pantalla. Definitivamente, Michael Fox era un modelo a seguir.
estoy con ava
chabon..... no te digo lo que pienso porque ya lo sabes
Aldana era buena..ok..habrá que esperar...pero más cinematográfico que ver tu cara en ese momento, imposible!!
Imagináte las chances de que eso ocurra, sin embargo ocurrió!!! que momento encontrar ese libro Eric!
Bueno, un poquito de autoestima tendrías, casi inexistente capaz...
Posta, si la razón no convence se gana el calificativo de turra Aldana.
garpo por ver la expresion de tu cara en ese momento... XP
¡Qué hija de puta!
aldana le vendió su alma al diablo. una forrraaaa. estoy indignada.
Eric puedo escribir: Maldita Perra !!!
Gracias
Naaa... q bajonazo!!!
O sea, ha de haber necesitado la plata con suma urgencia, eso 4 sure. Pero no podría haber vendido cualkier otra cosa? (Tiro una idea: las perlitas q tenía en las orejas x ej)No podés ser tan chanta nena!
Muy mal che, encima de maestra jardinera (?) garca. No me piace.
Historia de amor? pero si nunca llegó a empezar... :(
Bitch!
(No se me ocurre otra cosa!)
Abraxos!
ahh no no no!
quede indignada!
maldita perra
Diega: Ya lo dijiste al final!
Kika: Creo que fue uno de mis momentos más cinematográficos.. para mal, como siempre!
Lord Khyron: Esas cosas sólo me pasaban a mí...
Tomás: Diega dice que es turra, pero para mí que no... no sé, pasaron los años y sigo sin poder verla de esa manera.
Lic. Jasper: Una pena no haber tenido cámara a mano! :)
Marianita: NO! No te enojes con Aldana...
Gala: Che! Las perlitas a mí me gustaban! Por qué tanta animosidad contra las perlitas?
Natalia: Creo que esa es la historia de mi vida...
Bel: No! No es cierto!
Opinóloga: No, che, tenía su carácter, pero era una mina muy copada...
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