-Hace dos noches que no duermo –dijo.
-¿Qué mierda pasa? –pregunté.
***
Más tarde nos contó que, después de hablar con Alito, había ido a la villa. Le resultó fácil ubicar a Luis. Llegó justo después de la pelea que nos había relatado Damián, que él también presenció desde afuera. Estuvo a punto de irse, pero aguantó. Luis no lo quería atender, pero él le ofreció más plata a cambio. Después de hacer la compra, salió sin dificultades y dio vueltas con el auto toda la noche, escuchando música, por la general Paz. La casas, los carteles, los otros autos, eran luces que pasaban por la autopista. A la mañana siguiente, demasiado excitado como para volver a casa, fue a la villa otra vez. Las opciones eran bajar en algún lugar tranquilo, o seguir tomando. Optó por la segunda. Luis dormía. Lo despertó a los golpes en la puerta. Se le estaba acabando el efectivo. Le ofreció la campera, el reloj. Luis aceptó y vuelta a la autopista, esta vez a Pilar ida y vuelta, dos o tres veces. En algún momento se acordó de Giselle, una chica con la que había transado en Pinamar el año anterior y vivía en Haedo, así que la fue a buscar. Giselle –dijo– le gustó porque le había dicho que tenía una linda nariz. La recorría con la yema del dedo, subía y bajaba, como si fuera la nariz de un bebé. Era la primera vez que le decían algo así. Después le había apoyado la mano sobre el pecho, a la altura del corazón. No pensaba en ella desde entonces. No habían hablado, no la había vuelto a ver. Tampoco tenía la menor idea de dónde quedaba Haedo y ese era el único dato que recordaba, pero siguió los carteles indicadores, preguntó un par de veces y al final llegó al centro comercial, junto a la estación de tren: todo completamente lleno de la ausencia de Giselle. No le salía ni llorar. Preguntó por ella en algunos bares. De un par, lo echaron. Manejó con el sol de frente un rato. Después volvió a lo de Luis.
-¿Trajiste plata? –preguntó.
No le quedaba ni un centavo.
-Mi viejo tiene plata –dijo.
-No sirve. Traémela acá.
-Acompañame –dijo Hernán–. Yo te doy.
Era la tercera vez, en menos de un día, que aparecía por ahí. Salieron con el auto en busca de un Banelco. Se hacía de noche otra vez. Tenía más de tres mil pesos en la cuenta. Le dio todo a Luis. Volvieron a la villa. Hernán se asomó al interior de la casa. Había un sillón.
-¿Me puedo quedar un rato? –preguntó.
Luis le dio el paquete.
-Volvé pronto –dijo.
Y cerró de un portazo.
El auto había quedado afuera. Hernán deambuló como un murciélago sin alas, con el paquete entre las manos. Le costaba respirar. En una esquina, vomitó. Después se quedó sobre el barro. Se acordó de que me había dejado con Paula y sus amigas. Quiso volver. Había pasado un día entero desde entonces. Alguien le tocó el hombro. Lo único que vio, al principio, fue la remera de 2 minutos. La chica lo ayudó a levantarse. Se llamaba Natalia. Hernán le preguntó si conocía a Luis.
-Mi hermano lo conoce –suspiró.
-¿Le llevás eso? –señaló el paquete que había a un costado.
Natalia lo abrió.
-Es una mierda –dijo–. Tiralo.
Hernán pensó en su mamá. Después volvió a vomitar.
Natalia vivía a unos metros de Luis, al lado de la obra en construcción donde cayó el andamio. Juan, su hermano, era el gordo que nos había encerrado. Luis le daba trabajo de vez en cuando. Así pagaba su deuda con él, que seguía aumentando. Le dieron una cama, donde Hernán no durmió hasta el día siguiente –pensando, pensando-, cuando escuchó el alboroto que se había armado.
***
-Vamos a casa –dije.
Juan habló con Luis.
-Es un cliente –dijo-. Tratalo bien.
Natalia lo odiaba. Las cosas no tenían sentido. No preguntamos por Alito. Yo me acordé, otra vez, de mi profesor del taller: “lo que conocés, pero no podés entender”. Algo de eso había en la mirada de Hernán: vacía, sin significado. Algo se estaba pudriendo en todas partes. Le había tocado a él, igual que a Juan.
En el camino de vuelta a casa, nadie dijo nada.




18 comentarios:
Esta semana fue algo triste... la próxima, vamos con algo más liviano. Pero esta parte también era importante.
Buen fin de semana!
ufff...
que increíble el vacío en la mirada de las personas que toman...
Triste, sí, pero muy real...
Buenísimo que hayas recordado aquello que te dijo el profesor, ¿ves? de algún modo hiciste - con tu narración - que ahora me caiga bien...
Me parece que el pasado que acarrea cada uno tiene matices tristes y alegres.
Esta semana, tocó algo duro, fuerte, como la vida en sí.
Me entristece el tema de las drogas, cualquiera sea la historia.
No me produce el mismo sentimiento en un adulto que sabe lo que quiere (aunque a veces no lo parezca), más en un chico, me jode el alma.
No dije nada sobre la muerte de Alito porque hay alguien a quien conocés que perdió a su hermano así, y no se puede ser objetivo, aunque haya sido un mamarracho este tipo, creo que veía a otra persona en su lugar, y por ahí preferí omitirlo.
Excelente post!
Sin palabras, más que felicitaciones!
Un abrazo y buen finde!
Ava: Ese vacío era lo que más quería transmitir, aunque en realidad es intransmisible.
Y en cuanto al profesor... bueno, a la larga creo que siempre tuvo razón, voy a seguir contando un poco sobre él.
Santiago: Exacto. En un chico, siempre es peor. Y al verdad es que la sufrimos bastante con Hernán.
Me dejó mudo lo que me contaste sobre Alito. Lamento mucho la coincidencia.
Gracias por estar ahí.
Un abrazo y buen fin de semana para vos también!
Hernán parece el típico chico con plata que como en cierto modo tiene la vida "resuelta" los problemas se los inventa... se metía en cada una! Una terapia nunca?
no puedo evitar pensar en Tony Montana, y esas cosas que la gente hace si y solo si esta envuelta en la merca...
a fin de cuentas, la merca entre los jovenes más "adinerados" es muy 90s!
che.. silencio...
no se que agregar
hubieras contado lo mio que era mas divertido
Eric, al menos es viernes, porque si publicas esto un domingo, me pego un tiro.
Quedo a la espera de que la proxima me levante un poco más el animo!
Buen finde!
No hay mejor manera de mostrar la cara oscura de los 90 que mostrando la merca y la villa. después de todo, sus representantes más oscuros.
igual tiranos una pista y decinos que hoy hernan está bien. para que nos alegre un poquito el finde, igual, yo tengo un programón.
Coincido con Minerva sobre Hernán...
Y cómo que murió Alito, cómo? Qué le pasó? Contá más.
WOW!!! todo eso le paso a Hernan en un finde... estaba hecho mierda el flaco.
Como iban a hablar en el regreso a su casa teniendo tanta info que procesar
Lo bueno de la amistad es que a veces no hace falta hablar para entender todo..
Qué triste todo che...
Me encantó la descripción de Hernán respecto a Giselle.
la merca es una mierda.
De esa no te salva ni el amor.
Final feliz, los tres amigos volvieron a casa sanos y salvos. Lástima lo de Alito.
Eso si, que historia de mierda.
buen inicio. Y me llama la atención que a varios de tus personajes les gusten las chicas porque las chicas gustan de (algo de) ellos (la nariz, en este caso). (Algo como eso decía el personaje de J.P. Leaud en 'La mamá y la puta'. A mí no me sale nada parecido.)
Qué historia, ojalá Hernán se haya recuperado, aunque se que, aunque salgan de ese infierno, siempre tienen que ponerle garra porque es muy cuesta arriba.
Besos y que tengas un buen finde!!
Minerva: Sí, era así... terapia nunca, el problema era que él creía que algo así no lo iba a ayudar.
Figo: Tony Montana! Tal cual, a mí también me hizo acordar a eso.
Diega: Ya viene eso.
Parezi: Tenés toda la razón. La semana que viene levantamos un poco. Buen finde para vos también!
Angie: Difícilmente algo mejore tu programa de fin de semana, pero si sirve de algo, sí, Hernán está bien hoy!
Tomás: A Alito lo dejaron abajo de un puente, por San Martín, donde lo encontraron un día después. Muerto, claro. Pero no quisiera entrar -por el momento- en esos detalles sórdidos, porque el blog se me va de las manos...
Opinóloga: Un fin de semana de locos, no? La verdad que no teníamos nada que decir...
Lin: Y acá sobraban, totalmente, las palabras.
Natalia: Probablemente fue lo único que tuvo un poco de sentido en la salida de Hernán.
Andreievna: Coincido!
Lucho: Ja! Tu lo has dicho...
Matías: Gracias! Y ahora me voy a internar a ver "La mamá y la puta".
Paula: Muy a la larga, salió adelante.... pero le costó un montón.
BUen fin de semana para vos también!
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