lunes 13 de julio de 2009

Los marginales

Después de hacer el ridículo, lo mejor es retirarse de circulación. “Cuarteles de invierno”, hubiera dicho Hernán. Laura no me llamó, yo no la llamé, el mundo volvió a su desquiciante normalidad al menos por un rato. En vacaciones de invierno mi rutina consistía en dormir hasta tarde, revisar los clasificados del diario (“no hay un carajo”), mirar alguna película y después salir o volver a dormir hasta el día siguiente. Desde que vivía con Sonia y con Lucas, las visitas a Diego me aburrían. Siempre terminábamos en frente del televisor, con Lucas dormido en el medio, mirando algún video de Birdman o el Fantasma del Espacio porque Diego opinaba que eran ideales para esa edad. De Hernán no se sabía mucho, excepto que tenía nuevos amigos que se vestían con camiseta blanca muy pegada al cuerpo, y que organizaban fiestas electrónicas –el colmo de la modernidad– a las que a mí no me interesaba ir. Igual tampoco me invitaban. Yo era un marginal en todas partes, incluso en la facultad. La posibilidad de cruzarme de vuelta con Laura me hacía estremecer.

-Idiota –me decía, golpeándome la frente, mientras iba por la calle o elegía una película en el videoclub–. Pelotudo. Infeliz.

-¿Te pasa algo? –me preguntaba mi vieja.

Como estudiaba filosofía, todas mis preocupaciones derivaban en una angustia existencial profunda. Esto tenía sus ventajas, al menos frente a los demás, que nunca sospechaban su verdadero motivo. Y de hecho, el episodio en “Forum” me había llevado a inquietantes conclusiones acerca de la condición humana y la naturaleza del azar. Yo no estaba hecho para las veleidades de este mundo. Era un ermitaño, un ente espiritual. La posibilidad de recluirme en un monasterio me resultó atractiva otra vez. En particular, lo que me atormentaba era que todo el mundo en la facultad se hubiera enterado de mi triste papel con Laura. Después pensé que igual iba a pasar desapercibido, porque no me conocía nadie.

Sólo Mariano, que adoptó la costumbre de llamarme todas las tardes.

-Qué hacés, querido –preguntaba.

Algunos días arrastraba las palabras más que de costumbre. Una vez dijo que estaba medicado. Después me recitó un poema que había escrito:

-“Yo era inmortal / Mi esperma ardiente / Yo leía a Unamuno en la cancha de Huracán”.

-Está bueno –dije.

-Boludo, las minas no me dan bola –se lamentó.

Mariano era la suma de todos mis temores. Nadie encarnaba como él al marginal, el desclasado, al que todos miraban de costado, murmurando. Pero a diferencia de mí, él no se daba cuenta de que la remera de arquero que usaba, los anteojos culo de botella, el desenfreno creativo y la euforia sexual no disimulada podían resultar difíciles de digerir en la facultad. Tanto en mi ropa como en mi actitud, yo era un himno a la discreción. Eso me hizo pensar que hasta entre los marginales, yo era un marginal.

-¿Cuál fue la última con la que saliste? –pregunté.

Me contó de una chica a la que había conocido a través de un llamado en un programa de la FM Hit. La historia me sedujo de inmediato. Otra de las cosas que nos diferenciaba a Mariano y a mí era que él no dudaba: se metía, sin pensar las consecuencias, en cualquier lado. Yo nunca hubiera llamado a la radio. A él no le importaba.

-Vivía en Ezeiza –dijo–. Tenía un hijo de seis. Era hermosa, boludo. Me la apreté en un andén.

Me los imaginé contra una reja, con una panchería al lado. Al fondo, un interminable paisaje suburbano.

-¿Y qué pasó después?

-La llamé diez veces. Nunca estaba y al final me sacó cagando.

-Qué raro.

-Las minas están locas, eso es lo que pasa. No se bancan que uno sea un ser extraordinario. Necesitan a un pelotudo al lado, de esos que se peinan, se bañan todos los días, laburan en una oficina de mierda, como ratones, y levantan la mano en la facultad: “profesora esto, profesora lo otro”. Que se vayan a cagar.

Me reí.

-Tenés razón –dije.

-Salgamos, boludo. Vamos a bailar.

-¿Para qué?

-Para levantar minas –dijo–. Para qué va a ser. Hay un boliche de salsa en Liniers...

Al final quedamos en ir a La Negra. Yo prefería un lugar más neutral. Me resultaba extraño salir sin Diego ni Hernán. Esa tarde me compré ropa, me bañé y me peiné razonablemente bien. Tampoco era cuestión de exagerar. El teléfono sonó en casa cuando estaba a punto de salir. No atendí. Laura dejó un mensaje en el contestador:

-Hola... quería saber cómo estabas... me peleé con Rafa... llamame, un beso, chau.

Dudé un rato largo. Estuve dos veces a punto de entrar y marcar el número de Laura, pero al final me fui.

31 comentarios:

Eric dijo...

Y bueno, la salida esa es lo que viene mañana...

Anónimo dijo...

Yo me quedaba, pero bien por vos.

Me dio risa "que se bañan todos los días"... que hdp, nunca en su vida va a conocer una mina, ni siquiera un travesti dispuesto a estar con él, ojalá haya cambiado, le deseo la mejor suerte del mundo.

Lin dijo...

"Las minas están locas, eso es lo que pasa. No se bancan que uno sea un ser extraordinario. Necesitan a un pelotudo al lado, de esos que se peinan, se bañan todos los días, laburan en una oficina de mierda, como ratones, y levantan la mano en la facultad: “profesora esto, profesora lo otro”. Que se vayan a cagar." JUAAAAAAAAAAAA! que genialidad..
El sentimiento de marginalidad es una constante en el último tramo de la adolescencia, pero al estudiar filosofía vos lo magnificabas y terminabas entrando en disyuntivas metafísicas.
Me encanta que Diega te hiciera ver Birdman "porque era ideal para Lucas" jajaja

Eric dijo...

Anónimo: Después me arrepentí de no haberme quedado, obvio, pero eso ya es otra historia.
Ni idea qué habrá pasado con Mariano después, pero con respecto al baño, doy fe que en invierno se bañaba cada dos semanas porque decía que menos era insalubre.

Lin: Claro, imaginate los mambos de la adolescencia ampliados a una escala imposible gracias a Platón, Hegel, Kant, etc...
No, así no se puede...

Ava Gardner dijo...

che, me encantó...
Que grande Mariano... "un ser extraordinario"...

Fascinante el tema de la marginalidad en la escuela, facultad... y en la propia marginalidad.

¿Eric salsero? Te imagino al mejor estilo Ben Stiller en Mi Novia Polly...

Minerva dijo...

"Eso me hizo pensar que hasta entre los marginales, yo era un marginal." Applause. Touchè.

La imagen de Eric salsero me da muy bizarra.

Figo dijo...

eric salsero yendo a bailar a Liniers? ah bueno...eso no me lo esperaba...

por mas que fuera medio mugroso el Mariano este, en parte tenía razon, date a la pauta de que Laura, despues de tener su romance menemista de los 90, volvía a llamarte...

el muchacho podría no tener levante, pero la tenía más clara que unos cuantos..

a mi ser marginal siempre me divirtió...en la facultad, en el laburo, en la calle...lo disfruto...

Figo dijo...

aclaracion: vos no sos el boludo q levanta la mano...pero asi como las mujeres en algun momento se meten con un rebelde, tambien lo pueden hacer con un correcto y formal...
pero siempre vuelven con el que esta más "balanceado"

Angie dijo...

¿Salsa?, de verdad, ¿salsa? no puedo procesar nada más, ¿salsa? no da. definitivamente, igual espero ansiosa el post de mañana, seguro alguna se mandaron.

Gala dijo...

Ay! As usual, tus post me dejan con una avidez parlante divergente... (?)
"Las minas están locas, eso es lo que pasa. No se bancan que uno sea un ser extraordinario..."
Cuántas veces habré justificado el desprecio y/o la desatención masculina hacia mi persona con el argumento ekivalentemente inverso? Ja ja ja! Pobre mariano... me sigue cayendo simpatiquísimo (salvo x el hedor q comienzo a adjudicarle a esa remera de arquero).
En cuanto a tu abyección incluso del mundo de los abyectos, te juro q comprendo absolutamente la sensación. Creo q eso pasa tbn cuando unx no siente las cosas con ese ímpetu afirmativo q resulta en alguna medida indispensable para forjar cualkier tipo de identidad (incluso una subalterna).
Para mí estuvo bien tu decisión de salir pese al llamado de laura (más allá de lo q viniera dps); no da sucumbir a la menor señal de su parte che! Ahora bien... a bailar salsa? Ja ja ja! Pagaría x haber visto a semejante dúo rompiendo la nuit en ese boliche. :P

Lord Khyron dijo...

Yo conocí un par de minas por radio, pero como todas mis citas a ciegas salieron mal.
PD: "Las minas están locas, eso es lo que pasa. No se bancan que uno sea un ser extraordinario. ": me lo voy a tatuar en la un brazo, si me permitís Eric.

Lord Khyron dijo...

PD2: estoy de acuerdo con Angie. Salsa? no da ni en pedo

Alternatyka dijo...

Si este blog no se llamara Los noventa,pensaria q es el diario intimo de un emo del siglo XXI !!! Coincido con todos, no te inmagino en una salsera!!!

Tomás Münzer dijo...

Bien ahí, jaja, te pusiste firme, me cayó muy bien Mariano, me hizo acordar a un amigo bastante particular (sí, qué buen eufemismo), con sus locuras y mambos pero flor de personaje, y sobre todo buen tipo.

Me mataron estas:

a las que a mí no me interesaba ir. Igual tampoco me invitaban (jaja, está muy bien no mentirse :P)


-“Yo era inmortal Mi esperma ardiente Yo leía a Unamuno en la cancha de Huracán” JAJAJA, un grosso, ese tipo es un grosso, qué cago de risa, más lo de bañarse todos los días, salí con ese flaoc, no se van a levantar ni a la mañana pero que la vana a pasarbárbaro y cagar de risa no caben dudas XD

La llamé diez veces. Nunca estaba y al final me sacó cagando. XD

Anónimo dijo...

oye chico, azucarrr!!!

Ezequiel R. dijo...

El poema del tipo es genial. Su reflexión sobre las minas, también... pero, ¿cómo puede ser que proponga ir a bailar salsa a Liniers? Es casi incompatible!

kika dijo...

no sé si era tu intención al escribirlo pero me reí mucho, grax!

Paula, la malvada dijo...

te dejo una notita que por ahí te interesa

http://www.revistaohlala.com/nota.asp?nota_id=1149093&pid=6870627&toi=6592

Lucho dijo...

Mariano es el que contaste que era medio nerd?. Si mal no recuerdo, vos también te considerabas así, o no?.

Espero que sea un relato exitoso el de mañana.

Eric dijo...

Ava: Es que Mariano, sin dudas, era un ser extraordinario. No sé si por los mismos motivos que él tenía en mente, pero bueh…

Lo de la marginalidad sí es fascinante. O mejor dicho: me fascinaba la marginalidad. Pero creo que ni para marginal alcanzaba.

Minerva: Gracias!! Salsero nunca fui, a decir verdad… pero me metí en cada antro…

Figo: Hubo un malentendido y fue (como siempre) por mi culpa. Mariano quería ir a bailar salsa a Liniers, yo quería ir a La Negra, al final fuimos a la Negra primero (en el próximo post cuento un poco más de ese antro). Igual, sí, también fuimos a la salsa…
A mí también me caía bien Mariano: era extremo, era absurdo, era desagradable, pero a veces –de una manera muy extraña– tiraba cosas que eran muy ciertas.
En cuanto a mí, no sé si me gustaba ser marginal, con el tiempo empecé a disfrutarlo, pero otra no me quedaba tampoco.
(Ah, y lo del “balanceado” es asíiiii!!!)

Angie: Pero fuimos a La Negra primero!!! Que era un antro más rocanrolero. Igual, también fuimos a Liniers… voy contando paso por paso… y sí, alguna nos mandamos.

Gala: Me alegra mucho la avidez parlante divergente!!! Y también de que Mariano y por extensión yo mismo no fuéramos los únicos en pensar así. Mariano estaba rayado, pero era muy simpático. No voy a profundizar en el hedor, pero se lo pueden imaginar…
El baile de salsa estuvo complicado… ja… una pena que no haya videos de esa noche!! Igualmente, primero fuimos a La Negra, que es lo que toca mañana, pero esa noche resultó larguiiisima.

Lord Khyron: Adelante con ese tatuaje!!! Yo también tuve mala suerte con las citas a ciegas.. Lo de salsa., bueh… jajaj es verdad, no daba.

Alternatyka: Sabés que es cierto!!!! Los grunge de los nvoenta, serán los emos del presente. Al fin siento algo de empatía por ellos!

Tomás: Me alegro de que te haya gustado!! Sí, Mariano era muy buen tipo, pero muy particular!! La verdad que me reí mucho escribiendo este post…

Anónimo: jaaaaa

Ezequiel: Ah, pero tenía sus razones bien firmes. Esa misma noche me las contó. Más adelante, hablaremos también un poco al respecto.

Kika: Si yo mismo no me hubiera reído escribiéndolo, entonces los últimos diez o doce años pasaron en vano : )

Paula: Jaaa!! Gracias!!! Parece que en Oh La La acaban de descubrir la pólvora…

Lucho: Sí, era nerd, pero no un nerd común y corriente: yo creo que estaba absolutamente loco. Y en algunas cosas yo me sentía identificado, aunque él siempre fue mucho más extremo que yo…

El Abuelo dijo...

Hola. Muy buen blog, te felicito. Sigue adelante. Visita el mío y deja tu coment para saber lo que opinas. Tu opinión es importante porque nos ayuda a mejorar nuestra calidad. Muchas gracias y esta es la página:

www.unidosporeldeporte.blogspot.com

Saludos

Directora de Orquesta dijo...

Lloré de risa con Mariano, el poeta quemero que arremete contra las chicas en los andenes.

sos genial

Natalia Alabel dijo...

Morí de risa, qué buen post! Esto tiene que volverse libro o serie de tv urgente!

Andreievna dijo...

así que la mujercita te llamó desconsolada? Seguramente fuiste al boliche y pensaste en ella lamentándote por no haberla atendido? Ojalá que no. Somos muy yeguas las mujeres cuando un hombre se enamora. (a menos, claro, que sea mutuo. No soy tan jodida, yo también creo y profeso la existencia del amor!)

Jerome Turner dijo...

conociste al Igniatus Reilly argento, un groso.

Chechula dijo...

La Negra fue MI bolichín quinceañero alternativo... Cómo olvidar esos pasillos oscuros, esos besos fáciles y furtivos... Che, hasta me dieron ganas de viajar en el tiempo

Paula (Bera) dijo...

Creo que me sentí marginal de adulta que de pendeja!!!
Con respecto a bailar salsa, me parece genial abrirse a otros lugares y otras músicas.
Yo bailo cumbia en las jodas familiares y de amigos, pero no tengo un miserable cd de música tropical.
Y la música electrónica como la que hace Tiesto, Cattáneo y Alex Gaudino, dan gusto escuchar (extraño la FM Energy!!!!), porque es un "punchi" light!!!!
Vengo de la generación tecno-marcha!!!
No puedo ser objetiva porque me gusta la música, y escucho de todo un poco (hasta al Chaqueño!!!).
Me fui de mambo, jjaaajaja!!
(Últimamente me cuesta más redondear, perdónnnn!!).
Retomando, Bailaste o solo viste bailar????

Una vez me metí en Constitución, cerca de la plaza.
Ahí no te lo aconsejo ni para abrir tu mente a nuevos horizontes, jajajaa!!!!
(La pucha que boludeé lindo, me parece que en tu blog hago demasiado sincericidio rozando al suicidio!!!)

Me voyyy, besitos Eric!!

Lic_jasper dijo...

Yo siempre me considere bastante marginal...
Siempre estuve en el medio de todo, nunca iba para un lado ni para otro... creo que vos Eric tenias un concepto similar.
Cada tanto te ibas para un lado y cada tanto, derrapabas para el otro.
Al fin de cuentas, tenes mas anecdotas que cualquiera que hubiera ido solo por un lado del carril!

Eric dijo...

Directora: El genial era Mariano! Aunque de una manera un poco corrosiva quizás...

Natalia: Gracias!!! Libro no sé, serie por el momento no creo, pero podemos hacer la peli entre todos. Habría que buscar un Eric porque yo ya estoy un poco viejo para el papel...

Andreievna: Un poco, debo reconocer, que lo lamenté. Pero Mariano me hacía olvidar de todo. Me parece que todos somos un poco jodidos cuando otro se enamora. Es como pedirle “pruebas de amor”, no?

Jerome: A full. Era Ignatius. Yo creo que sí.

Chechula: Si conseguis un DeLorean, avisá y volvemos juntos :)

Paula: Yo creo que me siento un marginal en todas partes. Lo de bailar salsa... bueh, al final no se dio de esa manera, igual creo que es algo que no va conmigo. Yo también soy bastante abierto en cuanto a la música que escucho, pero la salsa nunca me entusiasmó. Y en cuanto a lo del sincericidio... somos dos!!! Jajaja

Lic. Jasper: Creo que en más de un sentido, somos muy parecidos. Ese ir de un lado a otro siempre vale la pena. Quizás tarde un poco en llegar, pero lo vale.

Dark Tide dijo...

Me encantó que haya largado al menemista ese :)

Los menemistas siempre me cayeron mal, je

bel! dijo...

Bien hecho! :)


Abraxos!