Los epígrafes


Las cosas más importantes son siempre las más difíciles de contar. Son cosas de las que uno se avergüenza, porque las palabras las degradan. Al formular de manera verbal algo que mentalmente nos parecía ilimitado, lo reducimos a tamaño natural.

El cuerpo
Stephen King


Y, sin embargo, ¡cuántas cosas dejaba allí para siempre! ¡Dejaba mi infancia entera, con las profundas ignorancias de la vida, con los exquisitos entusiasmos de esa edad sin igual, en la que las alegrías explosivas, el movimiento nervioso, los pequeños éxitos reemplazan la felicidad, que más tarde se sueña en vano!

Juvenilia
Miguel Cané

3 comentarios:

Andreievna dijo...

¿Se sueña en vano?...
¿Y ahora qué hago?


FELICITACIONES POR EL LIBRO!

Eric dijo...

Es un mala onda tremendo Miguel Cané, ja!
MUCHAS GRACIAS!!

Azul Profundo dijo...

Stephen King que grande!
saludos